
De tu ancianidad, la nobleza
de la sensualidad, tus labios.
Me sentiste tanto que llegaste a amar,
lo que yo amaba;
la lluvia descalza por la hierba
mi manera, de encender un cigarro
y ante todo
mi sinceridad,
que con la tuya se contrastaba.
Las flores, los animales;
y sobre todo los seres humanos
los seres diminutos como yo
la gente sencilla,
tu eras del mar y del campo,
amabas la soledad como fiel compañera
el mar te quiso y la tierra te lloró.